El vuelo de las luciérnagas invita a identificar la esperanza en medio de la violencia
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El vuelo de las luciérnagas invita a identificar la esperanza en medio de la violencia
Rossana Reguillo y Alina Peña escribieron el libro para visibilizar la fuerza de las iniciativas cotidianas contra la violencia en México. La presentación de la obra fue una oportunidad para recordar el legado intelectual de Reguillo, profesora emérita del ITESO.
Ximena Torres
El vuelo de las luciérnagas es una metodología para aprender a mirar las resistencias en México. Escrito por Rossana Reguilllo y Alina Peña Iguarán, el libro alude a las iniciativas colectivas y cotidianas que, como insectos bioluminiscentes, titilan en la noche que parece extenderse sin límites a causa de la violencia, la injusticia y el sufrimiento. El pueblo autónomo de Cherán, el penal de Puente Grande, las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) y otros territorios heridos son contextos en los que persisten gestos y encuentros capaces de encender la luz. Las autoras invitan a afinar la mirada para reconocerlos.
La obra, que forma parte del catálogo de Siglo XXI Editores, es una de las últimas publicaciones de Rossana Reguillo, quien fue profesora emérita del ITESO. Luego de cinco años de trabajo, la presentación del libro estaba programada para la primavera y el verano de 2026, pero tras el fallecimiento de Reguillo el pasado 25 de abril, hizo falta una pausa para “hacerle un lugar a la muerte en la vida”, dijo Alina Peña. El 21 de agosto las actividades de difusión de El vuelo de las luciérnagas se retomaron en la Casa ITESO Clavigero, en una jornada en la que también hubo espacio para reconocer el legado académico de Rossana.
“No es un libro de teoría que explique, describa o diagnostique. Es un libro que intenta ser un artefacto, una suerte de dispositivo para intensificar la vitalidad que hay en la oscuridad. No queremos decirle a la gente que llevamos 20 años en guerra, todos lo sabemos, pero ¿cómo intensificamos la resistencia?”, explicó Peña, quien es académica del Departamento de Estudios Socioculturales (Deso) del ITESO.
Fue en el contexto de la docencia que surgió la idea de la publicación: las dos autoras impartían un seminario de la Maestría en Comunicación de la Ciencia y la Cultura cuando advirtieron que el material y los testimonios que consultaban podían convertirse en un libro. Sabían que los actos cotidianos —en apariencia pequeños pero perseverantes— de las madres buscadoras, las feministas, las artistas y otros colectivos activistas son capaces de transformar el régimen del miedo y la muerte en un futuro más esperanzador.
Frente la espectacularidad y las luces enceguecedoras de la violencia, Rossana y Alina tomaron la metáfora de las luciérnagas. La introducción del libro explica que lo hicieron en referencia a una reflexión del filósofo e historiador francés Georges Didi-Huberman, quien “se resiste a ese pesimismo paralizante”. Nos recuerda que las luciérnagas no han desaparecido del todo, sino que han sido encubiertas por la luminosidad total de los dispositivos de vigilancia. [...] Mirar el presente exige obturar ese enfoque, desacostumbrar la mirada para reconocer esas pequeñas luces que siguen encendiéndose”.
La conversación alrededor del libro
Los asistentes a la presentación del libro aseguraron que, en su búsqueda de luciérnagas, Rossana Reguillo se convirtió en una, pues no solo se dedicaba a recopilar historias de esperanza, sino que impulsaba la articulación entre ellas para ampliar la potencia de su luz. Quienes dieron cuenta de ello fueron Guadalupe Aguilar, buscadora y fundadora de Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej); Claudia Rodríguez, fundadora de la Colectiva Hilos, y Elizabeth Prado, académica del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos (Dsoj) del ITESO e integrante del programa Inside-Out International Prison Exchange Program. Las tres asistieron a la actividad en la Casa ITESO Clavigero como presentadoras, mientras que Darwin Franco, periodista fundador de ZonaDocs, fue el moderador.
“Ella fue quien me enseñó cómo buscar”, dijo Aguilar. Luego relató que conoció a Rossana pocos meses después de la desaparición de su hijo, José Luis Arana, el 17 de enero de 2011 en Tonalá. Un día las dos se encontraron en una manifestación y a partir de entonces Rossana fue una de las maestras que la guiaron en su exigencia de verdad y justicia. En algún momento la invitó a reunirse con las abuelas de la Plaza Mayo para aprender de su experiencia en Argentina.
Sobre El vuelo de las luciérnagas, Aguilar aplaudió la manera en la que las autoras caracterizan la supervivencia de las madres buscadoras: “no desde la resignación, sino desde la luz obstinada que encendemos al buscar. [...] No es solo un ensayo riguroso, es un abrazo, es un mapa para los tiempos de catástrofe y un llamado a la manada”, dijo acerca del libro.
Claudia Rodríguez resaltó la centralidad de la esperanza “no como ilusión ingenua, sino como gesto ético y político” en el libro. Recordó que como estudiante de la Licenciatura en Psicología del ITESO apreciaba el trabajo de Rossana con los jóvenes de bandas callejeras. Ahora, como activista y artista multidisciplinaria, ella misma gestiona iniciativas colectivas que considera una “infraestructura simbólica para sostener la vida”. Así se convirtió en aliada de la investigadora, con quien compartía la misión de difundir que otros mundos más justos “ya han comenzado a nacer, solo hay que aprender a verlos”, dijo Rodríguez.
Prado también habló de Rossana como su amiga y cómplice. Sobre su legado, expresó: “Está en cada estudiante que aprendió a mirar al mundo con más profundidad, en cada colega que encontró en ella complicidad y afecto, en cada lucha que ayudó a nombrar, en cada gesto de dignidad que supo reconocer”. Una de esas iniciativas, que además se incluyó en el libro presentado, es la revista Rompemuros, realizada por personas privadas de la libertad en el reclusorio de Puente Grande y estudiantes del ITESO. Prado suscribió la descripción del proyecto como un archivo del potencial que aún arde entre las personas privadas de la libertad.
Finalmente, Franco habló de la manera en la que Rossana arropó a muchos periodistas y cómo ese cariño se convirtió en el deseo por seguir ampliando los debates de la antropóloga. El vuelo de las luciérnagas es una manera de hacerlo, aseguró Peña: “la conversación de esta tarde pertenece ya a esa nueva vida del libro, a esa nueva conversación con Rossana, una conversación que nunca imaginamos que sería de este modo”.
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