“Lo que hoy somos, lo somos junto a ella”
Detalle BN6
- Inicio
- “Lo que hoy somos, lo somos junto a ella”
“Lo que hoy somos, lo somos junto a ella”
La comunidad del ITESO se reunió en una celebración eucarística para agradecer la vida y el legado de la profesora emérita que se dedicó a producir conocimiento para enunciar la violencia. “Su presencia se mantiene entre quienes continúen con su legado”, dijeron sus colegas.
Ximena Torres
A lo largo de su vida Rossana Reguillo Cruz fue pieza central en la construcción de comunidades diversas, críticas y rebeldes entre los estudiantes, colegas y activistas a quienes acompañó. Ahora, es momento de agradecer la manera en la que la investigadora encausó su vida para hacer posibles estas redes en las que, como asegura el rector del ITESO, Alexander Zatyrka, SJ, el amor es imprescindible.
Luego de su fallecimiento, el pasado 24 de abril, “parece que todo el viento sopla en su dirección”, dijo su colega y amiga Alina Peña Iguarán. La comunidad universitaria se sumó a esa ráfaga de anécdotas cariñosas y homenajes para celebrar su vida en la eucaristía en su memoria que encabezó el Rector.
“Su presencia quedó traducida en legado, traducida en una misión compartida. Todo esto sustentado en un testimonio de vida congruente en todas las comunidades en las cuales ella participó”, dijo Zatyrka a los familiares, amigos y compañeros —varios del Departamento de Estudios Socioculturales (Deso) del ITESO, del que ella misma formó parte— que asistieron a la misa la mañana del 6 de mayo.
Reguillo habitó nuestra universidad durante 40 años, en los que cumplió tareas como profesora, catedrática e investigadora. Sus aportaciones son significativas y duraderas para esta institución y “compartía algo fundamental con el pensamiento ignaciano y con el horizonte ético de muchas obras de la Compañía de Jesús, no solo en México, también en Centroamérica y Sudamérica; ella lo llamaba la demanda infinita”, dijo Peña. Esto significa, agregó la académica, que asumió un compromiso con la justicia para acercarse a lugares que reclaman misericordia, que en su sentido más político es “la disposición de poner el corazón, solidariamente, junto a esos rostros en los que se vuelve visible el horror de la injusticia y la crueldad del poder”.
Rossana estuvo cerca de los jóvenes arrastrados por la “necromáquina” —concepto de su autoría para describir un dispositivo que produce cuerpos para el sacrificio—, de las madres buscadoras, de las víctimas de feminicidio y de los periodistas amenazados. Colaboró con todos ellos con el afán incorporarlos a sus espacios docentes.
“De ella aprendimos que no es posible, ni deseable, ni aceptable, construir conocimiento en torno a lo social, a la comunicación y a la cultura, si no es a través de la inmersión en el campo [...] Aprendimos a abrir las puertas de la universidad, salir a la calle y dejar que la calle entrara”, recordó María Martha Collignon, otra de sus compañeras cercanas y académica jubilada de la universidad.
Agregó que “de ella se dijo que era una investigadora que conjuntaba en cada uno de sus estudios el rigor académico y la pasión. Sus aportes, sus pasiones, sus pensamientos dejaron huellas profundas en varios espacios porque ella los habitó de diversas maneras, coordinando, dirigiendo, representando, enseñando, participando, creando, editando, diseñando programas y proyectos varios”.
Su sensibilidad, exigencia y visión crítica, le valieron a Reguillo el título como profesora emérita del ITESO, investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias. Además, fue coordinadora de la Biblioteca y creadora de Signa_Lab ITESO. “Lo que hoy somos como actores del campo de la comunicación, como ITESO y como departamento académico (Deso), lo somos junto con Rossana”, concluyó María Martha sobre la influencia de su colega.
En la última parte de su homilía Zatyrka hizo énfasis en que la ceremonia tuvo como propósito celebrar la vida y presencia de Rossana. Sin negar el dolor de su partida, aseguró que la investigadora sigue entre nosotros a través de las personas que, habiendo recibido de ella una misión y legado, se sienten invitadas a seguirla encarnando.
Los mensajes completos que Alina Peña y María Martha Collignon compartieron durante la misa pueden leerse en https://ite.so/alinap y en https://ite.so/mcollignon.
ciencias de la comunicación